martes, 19 de junio de 2012

El juicio a las naciones (Parte II)

¿Por qué fueron juzgadas las naciones que estuvieron en contra de Israel o que participaron del juicio a Israel? Hoy, basados en los últimos capítulos del libro del profeta Jeremías, veremos algunas de las razones, y, como lo expusimos ayer en el primer mensaje, veremos que son pecados o faltas que no sólo aquejaron a esas naciones sino también nos aquejan a nosotros.

EL JUICIO A EGIPTO: Egipto fue juzgado por Dios según dice Jeremías 46:5-6 porque: "Los vi medrosos, retrocediendo... huyó el ligero y huyó el valiente". El miedo, no importa a qué se lo tengamos, al qué dirán; a que en mi familia siempre han tenido una religión y no puedo salir de ella porque los ofendería; a perder mis amigos; a perder mi trabajo; a lo incierto del camino, etc.  No importa a qué le temamos, el temor implica una relación directa a NO tener fe en Dios ni en lo que Dios nos ha dicho, y eso, no le agrada a Dios. JUICIO A LOS FILISTEOS (Pueblo guerrero y sanguinario, descendiente de Mizraín, hijo de Cam (Génesis 10:6 y 13), el hijo maldito de Noé (Génesis 10:22 y 25), pueblo que fuera a habitar y poblar Africa, o sea, fueron los primeros hombres de raza negra sobre la faz de la tierra entre los cuales se encontraban el primer hombre poderoso, Nimrod). Los filisteos fueron juzgados según Jeremías 47:3 porque: "Los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos". Aquí hemos de decir que la palabra utilizada para "cuidar" era el hebreo "panah" que significa entre otros: No poner a sus hijos en el camino (correcto)...No prepararlos...No hacerlos retornar al camino (correcto).

Así podemos ver que entre pecado y pecado, Dios hace aún allí, una separación. Fíjese usted que mientras que el pecado de Egipto fue "miedo personal" y el de los filisteos "descuido o falta de orientación a los hijos", Dios le dice a Egipto que será destruido pero que algún día en el futuro será habitado como en días antiguos (Jeremías 46:26), suceso que aún hoy podemos observar; pero el pecado de los filisteos fue tan grave que Dios les dice: Jehová "destruirá" a los filisteos para siempre, como en realidad sucedió en el siglo 16. Meditemos.

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