Dice la escritura que "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta" (Números 23:19). Y, hace alrededor de 4,250 años Dios le dió una profecía a Moisés para que se la comentara a su pueblo israel.
Esa profecía decía: "Aún cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te romará; y te hará volver Jehova tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será suya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres" (Deuteronomio 30:4-5). El pueblo de Israel fue esclavo en Egipto; fue Cautivo en Babilonia; y fue disperso por todo el mundo y sus confines en tiempos del Imperio Romano. A esa dispersión que causó el Imperio Romano se refería ésta profecía. Y, a finales del siglo 19 inició un movimiento que fue denominado "sionismo", cuyo fin era alcanzar en el contorno de las naciones, el apoyo para que la tierra de Canaán que fuera quitada al pueblo de Israel pero que le había prometido Dios, le fuera devuelta nuevamente al pueblo de Israel. Dicho movimiento llegó al éxito de su misión en la Asamblea General del día 29 de noviembre de 1947, cuando la Organización de Naciones Unidas, aprobó en su asamblea número 49: "Que Israel era una nación". El 14 de mayo de 1948 la tierra física al fin le fue entregada a Israel. Y en junio de 1967 en la guerra de los 6 días, los israelitas recuperaon el muro de los lamentos y sus lugares sagrados para nunca más perderlos, pues Dios cumple lo que promete.
Desde entonces todas las naciones árabes han tratado de aniquilar al pueblo de Israel. Hoy mismo, vemos en el panorama mundial que la nación árabe musulmana de Irán, antigua Persia, está tratando de aniquilar al pueblo de Israel. NO LO VAN A LOGRAR. La promesa de Dios para Israel es que NO serán removidos, y es más, cuando parezca que todas las naciones están en contra de Israel, y que por ello, su final está cercano, Dios mismo batallará por y para ellos (Zacarías 14:1-4). Oremos por el pueblo de Israel. Meditemos.
Ensancha el sitio de tu tienda... no seas escasa. Toda la gloria y la honra sean para el Señor
viernes, 28 de septiembre de 2012
jueves, 27 de septiembre de 2012
No es bueno...
Casi todos los movimientos del hombre durante su vida son llevados por los sentimientos. Si de muchos de nosotros dependiera, no habría pobres sobre el planeta; pero a Dios en su diseño del Plan Divino le complació que hubieran pobres. Si de muchos de nosotros dependiera no hubiera enfermos en ésta vida, pero en el Plan Divino a Dios le complació que hubiera. Y, al decir le complació, no estamos implicando "gozo, alegría" sino simplemente que fue "su" voluntad soberana.
¿Por qué lo permitió? Porque tiene propósitos. Si ninguno tuviera necesidades, entonces, ¿cómo íbamos a practicar nuestra caridad? Si todos estuviéramos sanos ¿cómo íbamos a practicar la hospitalidad?. Pero, volviendo al tema de los sentimientos, lo que queremos enfocar es lo siguiente: "Dios, los ejemplos anteriores lo demuestran, no se mueve por los sentimientos sino por un plan bien elaborado y con un propósito específico". Lo vemos por ejemplo en el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando hubo murmuración entre los nuevos creyentes que eran griegos y que reclamaban que por no ser judíos no les daban las mismas porciones. Entonces los 12 discípulos convocaron a una reunión para elegir a los "diáconos" para que se dedicaran a "esa" tarea. ¿Por qué lo hicieron? La razón la dieron ellos mismos: "no es bueno, no es agradable, no complace" (verbo: Arestos) a los ojos de Dios que DEJEMOS la oración y la palabra de Dios para servir" (Hechos 6:1-3). Los apóstoles no permitieron la injusticia pero tampoco, por "sentimientos", dejaron la labor para la que habían sido encomendados.
Hoy, nosotros debemos de estar en las "tareas o ministerios" que el Señor nos puso, traspasar esos límites es actuar con los "sentimientos", y, en determinado momento podemos no agradar a Dios, y por supuesto, difícilmente tendremos su respaldo. Pidámosle a Dios que nos indique cuál es nuestro ministerio y tratemos de desarrollarnos en él. Meditemos.
¿Por qué lo permitió? Porque tiene propósitos. Si ninguno tuviera necesidades, entonces, ¿cómo íbamos a practicar nuestra caridad? Si todos estuviéramos sanos ¿cómo íbamos a practicar la hospitalidad?. Pero, volviendo al tema de los sentimientos, lo que queremos enfocar es lo siguiente: "Dios, los ejemplos anteriores lo demuestran, no se mueve por los sentimientos sino por un plan bien elaborado y con un propósito específico". Lo vemos por ejemplo en el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando hubo murmuración entre los nuevos creyentes que eran griegos y que reclamaban que por no ser judíos no les daban las mismas porciones. Entonces los 12 discípulos convocaron a una reunión para elegir a los "diáconos" para que se dedicaran a "esa" tarea. ¿Por qué lo hicieron? La razón la dieron ellos mismos: "no es bueno, no es agradable, no complace" (verbo: Arestos) a los ojos de Dios que DEJEMOS la oración y la palabra de Dios para servir" (Hechos 6:1-3). Los apóstoles no permitieron la injusticia pero tampoco, por "sentimientos", dejaron la labor para la que habían sido encomendados.
Hoy, nosotros debemos de estar en las "tareas o ministerios" que el Señor nos puso, traspasar esos límites es actuar con los "sentimientos", y, en determinado momento podemos no agradar a Dios, y por supuesto, difícilmente tendremos su respaldo. Pidámosle a Dios que nos indique cuál es nuestro ministerio y tratemos de desarrollarnos en él. Meditemos.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Cuando hayas pasado el Jordán.
Muchas eran las leyes, normas, y estatutos que tenían que cumplir quienes conformaron el pueblo de Israel en la antiguedad. Cuando estudiamos el Pentateuco, o sea, los cinco libros de la Ley de Dios lo podemos ver. Sin embargo, Dios siempre ha tenido un tiempo y una ocasión para todo y eso es lo que debemos observar.
En el libro de Deuteronomio en el capítulo 27 iniciamos a ver qué es lo que Dios quería demandar de su gente. Y, ayer al igual que hoy, muchas personas hemos asumido en determinado momento que "todas" las personas debiéran de cumplir con esos estatutos, pero la realidad es que Dios las puso "solamente" para SU pueblo. Por lo tanto quienes no son pueblo no tienen por qué cumplirlas, lógicamente, no tienen tampoco por qué recibir los galardones que Dios ofrece a quien sí las cumple. Ahora bien, metiéndonos en el tema: ¿Quiénes y cuándo debían empezar a cumplir la Ley? En ese mismo capítulo lo vemos: "el pueblo de Dios" (verso 1). ¿Cuándo debía el pueblo empezar a cumplir esos estatutos? Hasta pasar el Jordán (verso 2). Este punto pareciera solamente una información más, pero no es así. Si recordamos la historia nos daremos cuenta que ciertamente Moisés sacó de Egipto más o menos 4 millones de personas, pues dice la escritura que eran como 600,000 hombres sin contar mujeres y niños (Exodo 12:37); pero, no olvidemos que al estar en el desierto fundieron una imágen de oro para adorar, y fue entonces que Dios les dió la sentencia de que todos los mayores de 20 años no entrarían a la tierra prometida (Números 14:29,30,34) sino que caerían muertos en el desierto.
Por eso fue que el tiempo establecido para cumplir la Ley iniciaba "después" del Jordán, para que todos los que debían morir murieran. La pregunta es ¿Hemos pasado nosotros el Jordán? Si es así, entonces estamos obligados a cumplir las normas, los estatutos, las leyes de Dios, de lo contrario no. Pero si no estamos obligados a cumplir todo eso, entonces tampoco somos su pueblo y tampoco alcanzaremos sus promesas. Meditemos.
En el libro de Deuteronomio en el capítulo 27 iniciamos a ver qué es lo que Dios quería demandar de su gente. Y, ayer al igual que hoy, muchas personas hemos asumido en determinado momento que "todas" las personas debiéran de cumplir con esos estatutos, pero la realidad es que Dios las puso "solamente" para SU pueblo. Por lo tanto quienes no son pueblo no tienen por qué cumplirlas, lógicamente, no tienen tampoco por qué recibir los galardones que Dios ofrece a quien sí las cumple. Ahora bien, metiéndonos en el tema: ¿Quiénes y cuándo debían empezar a cumplir la Ley? En ese mismo capítulo lo vemos: "el pueblo de Dios" (verso 1). ¿Cuándo debía el pueblo empezar a cumplir esos estatutos? Hasta pasar el Jordán (verso 2). Este punto pareciera solamente una información más, pero no es así. Si recordamos la historia nos daremos cuenta que ciertamente Moisés sacó de Egipto más o menos 4 millones de personas, pues dice la escritura que eran como 600,000 hombres sin contar mujeres y niños (Exodo 12:37); pero, no olvidemos que al estar en el desierto fundieron una imágen de oro para adorar, y fue entonces que Dios les dió la sentencia de que todos los mayores de 20 años no entrarían a la tierra prometida (Números 14:29,30,34) sino que caerían muertos en el desierto.
Por eso fue que el tiempo establecido para cumplir la Ley iniciaba "después" del Jordán, para que todos los que debían morir murieran. La pregunta es ¿Hemos pasado nosotros el Jordán? Si es así, entonces estamos obligados a cumplir las normas, los estatutos, las leyes de Dios, de lo contrario no. Pero si no estamos obligados a cumplir todo eso, entonces tampoco somos su pueblo y tampoco alcanzaremos sus promesas. Meditemos.
martes, 25 de septiembre de 2012
Hay perdón, pero también hay factura.
Pongamos el ejemplo de que usted entra a un almacén para comprar una lavadora, pero, en lo que está viendo la lavadora retrocede un poco y tira al suelo un televisor pantalla plana de 42 pulgadas que vale alrdedor de $ 800 o su equivalente en moneda nacional. Usted lo primero que tiene que hacer es disculparse, lo más seguro es que la disculpa sea aceptada porque viene de todo corazón, pero, el televisor lo tiene que pagar. Usted no puede salir de la tienda sólo por haber pedido disculpas y ya.
En lo espiritual nos sucede lo mismo, muchos creen que se puede cometer un pecado, pedir disculpas de todo corazón y que la vida continúe como si nada hubiera sucedido. NO. No es así. Supongamos que usted siendo casado, tiene una relación amorosa con una su vecina, la vecina con el tiempo espera un bebé suyo, y todo el mundo se empieza a enterar. Usted "quiere" solucionar el problema, lo primero que hace con todo y su verguenza es pedir perdón a Dios, con él el asunto es bastante fácil porque no baja de los cielos con el dedo acusador como lo hacemos los humanos; luego el segundo paso, pedir perdón a su esposa con el consabido dedo acusador, pero supongamos que como lo pide de todo corazón le es concedido. Luego tiene que pedirle perdón a su vecina, como lo hace de todo corazón también le es concedido. Y ya, ¿problema solucionado? Pues no, porque en nueve meses viene la "factura". Y ese niño estará allí hasta que él se muera, o, hasta que usted se muera. Un ejemplo de ésto es el pecado que David cometió en contra de Betsabé, y la factura tan cara que pagó David.
Hay personas que no conocen a Dios y que no lo tratan de conocer porque creen que "hay pecados que Dios no perdona", pues les tenemos unas buenas noticias, "no hay pecado que Dios no perdone" si nos acercamos de todo corazón. Lo que sí tenemos que entender es que "aún y cuando" el perdón "llega o es concedido", las "consecuencias" (léase la factura) las tenemos que pagar tarde o temprano, por poco o por mucho tiempo. Meditemos.
En lo espiritual nos sucede lo mismo, muchos creen que se puede cometer un pecado, pedir disculpas de todo corazón y que la vida continúe como si nada hubiera sucedido. NO. No es así. Supongamos que usted siendo casado, tiene una relación amorosa con una su vecina, la vecina con el tiempo espera un bebé suyo, y todo el mundo se empieza a enterar. Usted "quiere" solucionar el problema, lo primero que hace con todo y su verguenza es pedir perdón a Dios, con él el asunto es bastante fácil porque no baja de los cielos con el dedo acusador como lo hacemos los humanos; luego el segundo paso, pedir perdón a su esposa con el consabido dedo acusador, pero supongamos que como lo pide de todo corazón le es concedido. Luego tiene que pedirle perdón a su vecina, como lo hace de todo corazón también le es concedido. Y ya, ¿problema solucionado? Pues no, porque en nueve meses viene la "factura". Y ese niño estará allí hasta que él se muera, o, hasta que usted se muera. Un ejemplo de ésto es el pecado que David cometió en contra de Betsabé, y la factura tan cara que pagó David.
Hay personas que no conocen a Dios y que no lo tratan de conocer porque creen que "hay pecados que Dios no perdona", pues les tenemos unas buenas noticias, "no hay pecado que Dios no perdone" si nos acercamos de todo corazón. Lo que sí tenemos que entender es que "aún y cuando" el perdón "llega o es concedido", las "consecuencias" (léase la factura) las tenemos que pagar tarde o temprano, por poco o por mucho tiempo. Meditemos.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Los estorbos siempre son quitados.
Hace aproximadamente un año el Señor nos llevó a escribir de éste tema, pero hemos sentido fuertemente volver a mencionarlo, pues estamos en tiempos espiritualmente muy dificiles y tenemos, como soldados de Cristo que somos, ser preparados cada uno en lo individual, y, quien no se someta a los tratos del Señor será eliminado de la lista de acción.
En la escritura vemos muy claramente lo que sucede con quienes son un estorbo en los planes del Señor. El ejemplo más claro y el que siempre predicamos es del "insensato", que por cierto eso significa su nombre, Nabal, el esposo de Abigaíl. Nos narra el libro de 1era. Samuel en su capítulo 25, que David cuidaba en tiempos difíciles las propiedades de Nabal pero cuando David necesitó un favor de Nabal, éste se opuso y no reconoció ninguno de los favores a David. Siendo así, David iba dispuesto a quitarle la vida a Nabal cuando la esposa de éste, Abigaíl, se adelantó a los planes de David y llevándole comida para él y sus soldados calmó su enojo y salvó a Nabal. Más tarde vemos que es Dios quien enferma a Nabal y lo quita de en medio cortándole la vida. También más tarde vemos la recompensa para Abigaíl por ser intercesora y portadora de la paz, llegó a ser la esposa del Rey David. Otro caso elocuente es el de Herodes, éste era un estorbo para el ministerio de Jesús, por eso Dios le dice a José que esconda al niño en Egipto, lugar a donde José lo lleva con María y de donde lo trae otra vez a Jerusalén "hasta que", Herodes había muerto (vea Mateo 2:13-15).
Nosotros podemos llegar a ser "estorbos" en la vida espiritual de alguien. Podemos, pero no debemos. Ojalá si ese estorbo fuera para evitar que alguien se meta en problemas espirituales sería bueno, pero, si nuestra intervención es para ocasionar un mal espiritual a otros, cuidado. Dios ha demostrado que siempre ha quitado los estorbos. No seamos nosotros uno de ellos. Meditemos.
En la escritura vemos muy claramente lo que sucede con quienes son un estorbo en los planes del Señor. El ejemplo más claro y el que siempre predicamos es del "insensato", que por cierto eso significa su nombre, Nabal, el esposo de Abigaíl. Nos narra el libro de 1era. Samuel en su capítulo 25, que David cuidaba en tiempos difíciles las propiedades de Nabal pero cuando David necesitó un favor de Nabal, éste se opuso y no reconoció ninguno de los favores a David. Siendo así, David iba dispuesto a quitarle la vida a Nabal cuando la esposa de éste, Abigaíl, se adelantó a los planes de David y llevándole comida para él y sus soldados calmó su enojo y salvó a Nabal. Más tarde vemos que es Dios quien enferma a Nabal y lo quita de en medio cortándole la vida. También más tarde vemos la recompensa para Abigaíl por ser intercesora y portadora de la paz, llegó a ser la esposa del Rey David. Otro caso elocuente es el de Herodes, éste era un estorbo para el ministerio de Jesús, por eso Dios le dice a José que esconda al niño en Egipto, lugar a donde José lo lleva con María y de donde lo trae otra vez a Jerusalén "hasta que", Herodes había muerto (vea Mateo 2:13-15).
Nosotros podemos llegar a ser "estorbos" en la vida espiritual de alguien. Podemos, pero no debemos. Ojalá si ese estorbo fuera para evitar que alguien se meta en problemas espirituales sería bueno, pero, si nuestra intervención es para ocasionar un mal espiritual a otros, cuidado. Dios ha demostrado que siempre ha quitado los estorbos. No seamos nosotros uno de ellos. Meditemos.
sábado, 22 de septiembre de 2012
¿Jugando a ser cristiano?
Lo hemos mencionado en otras oportunidades pero creemos que es necesario recordarlo. "Muchas personas estamos jugando a ser crisitanos", y eso no agrada a Dios. Ser cristiano no es cuestión de algo que nos de "un lugar" especial en ninguna parte; ser cristiano no es para que nos sintamos los papás de los pollitos en ningún lugar; ser crisitano no debiera de hacernos sentir que somos más que los otros porque ellos no fueron elegidos.
El ser crisitiano no implica tener una "religión", el cristianismo NO es una religión, es una forma de vida. Por creer que el cristianismo es una religión es que hemos caído en un esquema de vida en el cual nos hemos llegado a creer y a sentir "superiores" a los demás; hemos llegado a creer y a decir pensamientos que no están en el corazón de nuestro Dios. Ser cristiano no implica una serie de ritos y tradiciones como cantar cuanto coro nos llega a las manos, asistir por inercia a los servicios, compartir con los "hermanos" actividades eclesíasticas que más parecen actividades sociales, etc. El ser cristiano es un "método de vida diferente al que lleva el mundo". Jesús dijo: "Padre, guárdalos, porque ESTÁN en el mundo pero NO SON del mundo" (Juan 17:15-16). Ser cristiano es "llegar a conocer a Dios", incluso eso fue lo que Jesús dijo que los que llegaran al cielo pasarían haciendo por toda la eternidad (Juan 17:3). Ser cristiano no es hablar bonito y actuar mal; ser cristiano no es andar alabando el nombre de Dios y dejando tras de sí una estela de problemas y conflictos pensando que Dios los va a enderezar. Ser cristiano no implica que podemos pasar por sobre cualquier persona porque somos hijos de Dios y ellos no. Ser cristiano no implica ir y dejar a todo el mundo con la boca abierta de las "maravillas" que Dios ha hecho en nuestras vidas, pero tener a la espalda una vida de fracasos.
Ser cristiano implica una vida de santidad, esto es "apartada" del mundanal qué hacer de la calle; ser cristiano implica cumplir con todas nuestras obligaciones; ser crisitano implica pegarnos a Dios no al mundo y sus placeres; ser cristiano implica una responsabilidad que está por encima de las responsabilidades de los demás, por la sencilla razón de que "eso" sí nos hace diferentes al mundo. Ese tipo de crisitanismo es el que Dios espera de nosotros, el que implica "sacrificio" no el que implica "egoísmo e irresponsabilidad". De lo contrario sólo estamos "jugando" a ser cristianos. Meditmos.
El ser crisitiano no implica tener una "religión", el cristianismo NO es una religión, es una forma de vida. Por creer que el cristianismo es una religión es que hemos caído en un esquema de vida en el cual nos hemos llegado a creer y a sentir "superiores" a los demás; hemos llegado a creer y a decir pensamientos que no están en el corazón de nuestro Dios. Ser cristiano no implica una serie de ritos y tradiciones como cantar cuanto coro nos llega a las manos, asistir por inercia a los servicios, compartir con los "hermanos" actividades eclesíasticas que más parecen actividades sociales, etc. El ser cristiano es un "método de vida diferente al que lleva el mundo". Jesús dijo: "Padre, guárdalos, porque ESTÁN en el mundo pero NO SON del mundo" (Juan 17:15-16). Ser cristiano es "llegar a conocer a Dios", incluso eso fue lo que Jesús dijo que los que llegaran al cielo pasarían haciendo por toda la eternidad (Juan 17:3). Ser cristiano no es hablar bonito y actuar mal; ser cristiano no es andar alabando el nombre de Dios y dejando tras de sí una estela de problemas y conflictos pensando que Dios los va a enderezar. Ser cristiano no implica que podemos pasar por sobre cualquier persona porque somos hijos de Dios y ellos no. Ser cristiano no implica ir y dejar a todo el mundo con la boca abierta de las "maravillas" que Dios ha hecho en nuestras vidas, pero tener a la espalda una vida de fracasos.
Ser cristiano implica una vida de santidad, esto es "apartada" del mundanal qué hacer de la calle; ser cristiano implica cumplir con todas nuestras obligaciones; ser crisitano implica pegarnos a Dios no al mundo y sus placeres; ser cristiano implica una responsabilidad que está por encima de las responsabilidades de los demás, por la sencilla razón de que "eso" sí nos hace diferentes al mundo. Ese tipo de crisitanismo es el que Dios espera de nosotros, el que implica "sacrificio" no el que implica "egoísmo e irresponsabilidad". De lo contrario sólo estamos "jugando" a ser cristianos. Meditmos.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Ayuda solidaria.
Muchos gobiernos hoy en día están dando lo que se ha denominado "ayuda solidaria" a personas necesitadas, dicha acción nació a raíz no sólo del hecho de que hay tremendas necesidades a nivel mundial, sino más bien por el hecho de que hace ganar votos a la hora de las elecciones venideras.
El punto de vista de ayudar a los demás, jamás será mal visto ni por los hombres de buena fe ni mucho menos por Dios. El punto es que, se debe encontrar un equilibrio para que lo que es "ayuda" solidaria no se convierta en "carga" solidaria. Nos explicamos. Qué bueno es que cuando tenemos necesidades provocadas o no por nosotros mismos, alguien venga y nos tienda la mano en ayuda, pero, es "ayuda" para mientras que salimos adelante, no debe de entenderse por "manutención" obligada. Lastimosamente muchos gobiernos no explican eso a las familias recipientarias, lo que está causando muchos problemas sociales alrededor del mundo. Eso exactamente nos puede suceder a nosotros en la iglesia, cuando ayudemos a alguien hagámosle saber que es una "ayuda" mientras que sale adelante, no es una "adopción". Lo vemos muy claramente en la iglesia primitiva, cuando nosotros estudiamos el libro de los Hechos de los Apóstoles vemos cómo funcionaba la iglesia en sus albores. Todos traían lo que tenían, ni siquiera lo que podían sino lo que tenían... ¿para qué? Para que NADIE tuviera necesidad (Hechos 4:34). Y, el Espíritu de Dios se movía de tal forma que cuando alguien se quería pasar de listo... simplemente moría (vea el caso de Ananías y su esposa Safira en Hechos 5:1-11).
Cada vez que podamos ayudar, si Dios nos indica que tenemos que ayudar, hagámoslo... pero, indiquemos que es una "ayuda" no una "adopción", pues como vemos en el caso de Ananías y Safira esa ayuda hasta puede llegar a ser de mayor problema que bendición. Meditemos.
El punto de vista de ayudar a los demás, jamás será mal visto ni por los hombres de buena fe ni mucho menos por Dios. El punto es que, se debe encontrar un equilibrio para que lo que es "ayuda" solidaria no se convierta en "carga" solidaria. Nos explicamos. Qué bueno es que cuando tenemos necesidades provocadas o no por nosotros mismos, alguien venga y nos tienda la mano en ayuda, pero, es "ayuda" para mientras que salimos adelante, no debe de entenderse por "manutención" obligada. Lastimosamente muchos gobiernos no explican eso a las familias recipientarias, lo que está causando muchos problemas sociales alrededor del mundo. Eso exactamente nos puede suceder a nosotros en la iglesia, cuando ayudemos a alguien hagámosle saber que es una "ayuda" mientras que sale adelante, no es una "adopción". Lo vemos muy claramente en la iglesia primitiva, cuando nosotros estudiamos el libro de los Hechos de los Apóstoles vemos cómo funcionaba la iglesia en sus albores. Todos traían lo que tenían, ni siquiera lo que podían sino lo que tenían... ¿para qué? Para que NADIE tuviera necesidad (Hechos 4:34). Y, el Espíritu de Dios se movía de tal forma que cuando alguien se quería pasar de listo... simplemente moría (vea el caso de Ananías y su esposa Safira en Hechos 5:1-11).
Cada vez que podamos ayudar, si Dios nos indica que tenemos que ayudar, hagámoslo... pero, indiquemos que es una "ayuda" no una "adopción", pues como vemos en el caso de Ananías y Safira esa ayuda hasta puede llegar a ser de mayor problema que bendición. Meditemos.
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