Muchas veces hemos discutido con creyentes y con no creyentes, el hecho de que la soberanía de Dios nos vuelve como piezas de ajedréz que él mueve a conveniencia y según sus planes. ¿Por qué hay algunos que nacieron ricos y otros que nacieron pobres? ¿Por qué muchos nacimos sanos y otros nacieron enfermos? ¿Por qué unos nacimos hombres y las otras nacieron mujeres?
Todas esas y otras preguntas que nos pudiéramos hacer, solamente tienen respuesta si nosotros aceptamos que Dios es omnipotente (que todo lo puede hacer), y soberano (que nadie le dice qué hacer). El Salmo 24:1 nos dice: "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan". Preguntamos nosotros ¿Qué dueño de algo, no puede hacer lo que se le antoje con ese algo? ¿Si él es el dueño del mundo y de los habitantes que lo moramos? ¿Qué le impide repartilo como a él le guste? ¿Quiénes somos nosotros para cuestionarlo? Vemos la soberanía de Dios en detalles en la escritura. ¿Qué de bueno hizo Pablo, para que Dios lo esccogiera como uno de los bastiones del evangelio? ¿Acaso no fue Pablo un asesino? ¿Cómo se nos hubiera ocurrido a nosotros escoger para llevar el evangelio a otras naciones a una persona que perseguía y mataba a quienes se decían seguir el evangelio? En otro sentido, ¿Por qué Nuestro Señor Jesucristo ni siquiera le responde una sola pregunta a Herodes, cuando Herodes había construido un templo para su pueblo? ¿Sabía usted que el templo que Herodes había construido, era más grande y más fastuoso que el que construyó Salomón 900 años antes? Entonces ¿Cómo Jesús no complace a Herodes con una "señal" que era lo que Herodes quería ver, y ni siquiera le dirije la palabra? (vea Lucas 23:8-9).
Dios le da, le concede, se brinda a quien él quiere, no al que quiere. Sin embargo la escritura nos da ejemplos de personas que por suplicar y suplicar reciben. Hagamos eso, pidamos, supliquemos, intercedamos, agrademos el corazón de Dios, y entonces seremos de esos a quienes Dios les habla y les responde. Meditemos.
Ensancha el sitio de tu tienda... no seas escasa. Toda la gloria y la honra sean para el Señor
jueves, 13 de septiembre de 2012
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Los milagros.
Según las escrituras vemos que un milagro es una señal extraordinaria, una manifestación fuera de lo normal, algo que no sucede todos los días, o, que aún sucediendo no la puede realizar cualquier persona. Por ejemplo de ésto último podemos decir que, cada luz de amanecer es un milagro pero como sucede todos los días no le damos la importancia que se merece.
Sin embargo hay acontecimientos que nosotros sí vemos como milagros porque no suceden todos los días, o al menos, si suceden nosotros no nos enteramos. Por ejemplo, supimos de una pareja que habiéndo luchado con las armas que Dios da, no con las del hombre, no podían tener hijos, pero, luego de mucha oración y de haber recibido una profecía recibieron la bendición de poder engendrar una criatura. Ese es un milagro. Ahora bien, lo importante con los milagros por supuesto, aparte de que qué maravilloso que sucedan debiera de ser el "cambio" que implicaría no sólo en quien lo recibe sino en quienes los rodeamos. Cuando nosotros vemos en las escrituras que por un milagro, Pablo es tirado de su montura, se queda ciego, recibe una palabra, esa palabra se cumple en su totalidad y luego vemos su cambio de vida, entonces decimos "los milagros debiéran de cambiarnos la vida y radicalmente". El problema es que, el corazón humano es muy duro y en ocasiones escuchamos los milagros, en ocasiones hasta tenemos el privilegio de verlos, pero no cambiamos. ¡Qué lamentable! ¡Qué desperdicio! En una ocasión Jesús dijo: "¡Ay de tí Corazín! ¡Ay de tí Betsaida! porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho éstos milagros, hace tiempo que se hubieran convertido (Mateo 11:21).
¿Hemos visto milagros y no nos hemos convertido? ¿Hemos visto milagros y seguimos siendo los mismos iracundos, despreocupados, arrogantes, vanidosos, desordenados que éramos, y nos seguimos diciendo convertidos? Los milagrso existen hoy como lo existieron hace dos mil años cuando Jesús estuvo sobre la faz de la tierra. Pero ¿Nos cambian la vida como se las cambió a ellos? Meditemos.
Sin embargo hay acontecimientos que nosotros sí vemos como milagros porque no suceden todos los días, o al menos, si suceden nosotros no nos enteramos. Por ejemplo, supimos de una pareja que habiéndo luchado con las armas que Dios da, no con las del hombre, no podían tener hijos, pero, luego de mucha oración y de haber recibido una profecía recibieron la bendición de poder engendrar una criatura. Ese es un milagro. Ahora bien, lo importante con los milagros por supuesto, aparte de que qué maravilloso que sucedan debiera de ser el "cambio" que implicaría no sólo en quien lo recibe sino en quienes los rodeamos. Cuando nosotros vemos en las escrituras que por un milagro, Pablo es tirado de su montura, se queda ciego, recibe una palabra, esa palabra se cumple en su totalidad y luego vemos su cambio de vida, entonces decimos "los milagros debiéran de cambiarnos la vida y radicalmente". El problema es que, el corazón humano es muy duro y en ocasiones escuchamos los milagros, en ocasiones hasta tenemos el privilegio de verlos, pero no cambiamos. ¡Qué lamentable! ¡Qué desperdicio! En una ocasión Jesús dijo: "¡Ay de tí Corazín! ¡Ay de tí Betsaida! porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho éstos milagros, hace tiempo que se hubieran convertido (Mateo 11:21).
¿Hemos visto milagros y no nos hemos convertido? ¿Hemos visto milagros y seguimos siendo los mismos iracundos, despreocupados, arrogantes, vanidosos, desordenados que éramos, y nos seguimos diciendo convertidos? Los milagrso existen hoy como lo existieron hace dos mil años cuando Jesús estuvo sobre la faz de la tierra. Pero ¿Nos cambian la vida como se las cambió a ellos? Meditemos.
martes, 11 de septiembre de 2012
El Ecumenismo.
Como lo hemos estado comentando en los últimos días, y aún que no lo hubiéramos hecho, es una realidad que el mundo está tan convulcionado como en pocas épocas en la historia. Política, social, económica, y espiritualmente, ésta época que estamos viviendo casi que sólo se puede comparar en convulción a los años 1,100 o 1,200 cuando el papado(Lucio III con la bula Ad abolendam, llamada Santa Inquisición o Santo Oficio) inició la inquisición.
Políticamente, no hay nación conforme, golpes de estado, dictadores unos, hombres y mujeres que gobiernan bajo el símbolo de la democracia pero que son dictadores escondidos los otros. Socialmente, vemos un amor egoísta en cada persona, que se refleja en la seriedad y mal genio con que la gente camina en la calle, pensando solamente en solucionar sus problemas y casi nunca en ayudar a otros. Económicamente, cada día se hacen más lejanas las clases sociales ricas con las pobres, y la clase media hemos tendido a desaparecer; Espiritualmente, las falsas religiones engañando a diestra y a siniestra, especialmente con el famoso "ecumenismo", haciéndo creer unos a otros que no importa la religión que se tenga, Dios acepta a todos. Con razón Jesús lo primero que advirtió a sus discípulos cuando le preguntaron acerca de éstos días que estamos viviendo dijo: MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE (Lucas 21:8). Satanás, la serpiente antigua, el dragón como lo llama Apocalípsis, sabe bien que una verdad envuelta con mentiras es más creíble que una mentira sóla. Eso es lo que está haciendo hoy en día con esas alianzas ecuménicas. ¡Cuidado! Jesús dijo: Y ENGAÑARA A MUCHOS (Marcos 13:6).
¿Sabe usted de dónde nació el ecumenismo? Pues nació hace 50 años, exactamente de la misma fuente de donde nació la inquisición hace 800. (Concilio Vaticano I, de 1962 bajo las órdenes de Juan XXIII para declarar "Libertad religiosa" en donde pierden importancia la misa tridentina y los cánticos gregorianos, y se cambia o modifica la forma de celebrar los sacramentos). Meditemos.
Políticamente, no hay nación conforme, golpes de estado, dictadores unos, hombres y mujeres que gobiernan bajo el símbolo de la democracia pero que son dictadores escondidos los otros. Socialmente, vemos un amor egoísta en cada persona, que se refleja en la seriedad y mal genio con que la gente camina en la calle, pensando solamente en solucionar sus problemas y casi nunca en ayudar a otros. Económicamente, cada día se hacen más lejanas las clases sociales ricas con las pobres, y la clase media hemos tendido a desaparecer; Espiritualmente, las falsas religiones engañando a diestra y a siniestra, especialmente con el famoso "ecumenismo", haciéndo creer unos a otros que no importa la religión que se tenga, Dios acepta a todos. Con razón Jesús lo primero que advirtió a sus discípulos cuando le preguntaron acerca de éstos días que estamos viviendo dijo: MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE (Lucas 21:8). Satanás, la serpiente antigua, el dragón como lo llama Apocalípsis, sabe bien que una verdad envuelta con mentiras es más creíble que una mentira sóla. Eso es lo que está haciendo hoy en día con esas alianzas ecuménicas. ¡Cuidado! Jesús dijo: Y ENGAÑARA A MUCHOS (Marcos 13:6).
¿Sabe usted de dónde nació el ecumenismo? Pues nació hace 50 años, exactamente de la misma fuente de donde nació la inquisición hace 800. (Concilio Vaticano I, de 1962 bajo las órdenes de Juan XXIII para declarar "Libertad religiosa" en donde pierden importancia la misa tridentina y los cánticos gregorianos, y se cambia o modifica la forma de celebrar los sacramentos). Meditemos.
lunes, 10 de septiembre de 2012
La última semana de Daniel.
Daniel, debido a que se vió obligado a participar en los sueños del rey Nabucodonosor (Daniel 2), tuvo muchas inquietudes acerca de lo referente a las setenta semanas de años a que se refería Dios con respecto a su pueblo Israel (Daniel 9:24). Luego de haber orado y pedido a Dios que se las explicara, él nos explica en su libro, cómo Dios estableció lo que se conoce como la "última" de esas semanas.
Habían de pasar en "total" 69 semanas de años de las 70, o sea, 483 años desde que salió la orden de restaurar los muros y la ciudad en tiempos de Ciro el Grande hasta la muerte del Hijo de Dios. Luego, se cumpliría la última semana de años, o sea, los últimos siete años de la profecía. Pero, y eso la historia lo muestra, no era inmediatamente. Primero había de establecerse un reino de 10 reyes o reinos, los cuales son representados por 10 cuernos que saldrían del antiguo Imperio Romano en Daniel 7:7; de esos 10 cuernos o reyes había de sobresalir uno, llamado también el "cuerno pequeño" (Daniel 7:8). Ese cuerno perqueño representa y es el hijo de pecado, el hombre de iniquidad, el príncipe que había de venir de aquél pueblo que destruyó la ciudad de Jerusalén en el año 70 de nuestra era (Daniel 9:26). Y, hasta entonces, hasta que éste príncipe asome su cabeza en la escena mundial estaría la posibilidad de que esa "última" semana iniciara. ¿Cómo iniciará? Pues el mismo Daniel nos lo dice en el verso 27 del capítulo 9: "haciendo un pacto con el pueblo de Dios". A la luz de la historia, preguntamos ¿Por qué los judíos no aceptaron a Nuestro Señor Jesucristo cuando vino? Porque estaba en el Plan Divino, Jesús mismo lo dijo: "Yo vine en el nombre de mi Padre, y no me recibísteis; otro vendrá en su propio nombre (el anticristo), y a ese recibiréis" (Juan 5:43). Los judíos no recibieron a Nuestro Señor Jesucristo cuando vino, porque en el Plan Divino está escrito que: "cuando lo judíos vean al anticristo firmando un pacto con ellos y para ellos, dándoles paz y seguridad, a él van a recibir como su mesías, a pesar de que no viene en el nombre del Padre sino en su propio nombre". Y, preguntamos: ¿Si los judíos dicen que "ese" es "su" mesías, quién en el mundo podrá decir que están engañados?
Jesús también dijo: "en el fin, mirad que NADIE os ENGAÑE" (Mateo 24:4). Y añadió: "MUCHOS" serán engañados (Mateo 24:5). ¿Sólo teniendo una relación íntima con el verdadero Mesías, podremos reconocer cuando venga el falso. Pero, si nos sentimos poco espirituales, el Señor aún así nos dejó una "señal"... el anticristo será aquél líder mundial que firme un "pacto" que traiga "aparente" paz y tranquilidad al pueblo de Dios. Meditemos.
Habían de pasar en "total" 69 semanas de años de las 70, o sea, 483 años desde que salió la orden de restaurar los muros y la ciudad en tiempos de Ciro el Grande hasta la muerte del Hijo de Dios. Luego, se cumpliría la última semana de años, o sea, los últimos siete años de la profecía. Pero, y eso la historia lo muestra, no era inmediatamente. Primero había de establecerse un reino de 10 reyes o reinos, los cuales son representados por 10 cuernos que saldrían del antiguo Imperio Romano en Daniel 7:7; de esos 10 cuernos o reyes había de sobresalir uno, llamado también el "cuerno pequeño" (Daniel 7:8). Ese cuerno perqueño representa y es el hijo de pecado, el hombre de iniquidad, el príncipe que había de venir de aquél pueblo que destruyó la ciudad de Jerusalén en el año 70 de nuestra era (Daniel 9:26). Y, hasta entonces, hasta que éste príncipe asome su cabeza en la escena mundial estaría la posibilidad de que esa "última" semana iniciara. ¿Cómo iniciará? Pues el mismo Daniel nos lo dice en el verso 27 del capítulo 9: "haciendo un pacto con el pueblo de Dios". A la luz de la historia, preguntamos ¿Por qué los judíos no aceptaron a Nuestro Señor Jesucristo cuando vino? Porque estaba en el Plan Divino, Jesús mismo lo dijo: "Yo vine en el nombre de mi Padre, y no me recibísteis; otro vendrá en su propio nombre (el anticristo), y a ese recibiréis" (Juan 5:43). Los judíos no recibieron a Nuestro Señor Jesucristo cuando vino, porque en el Plan Divino está escrito que: "cuando lo judíos vean al anticristo firmando un pacto con ellos y para ellos, dándoles paz y seguridad, a él van a recibir como su mesías, a pesar de que no viene en el nombre del Padre sino en su propio nombre". Y, preguntamos: ¿Si los judíos dicen que "ese" es "su" mesías, quién en el mundo podrá decir que están engañados?
Jesús también dijo: "en el fin, mirad que NADIE os ENGAÑE" (Mateo 24:4). Y añadió: "MUCHOS" serán engañados (Mateo 24:5). ¿Sólo teniendo una relación íntima con el verdadero Mesías, podremos reconocer cuando venga el falso. Pero, si nos sentimos poco espirituales, el Señor aún así nos dejó una "señal"... el anticristo será aquél líder mundial que firme un "pacto" que traiga "aparente" paz y tranquilidad al pueblo de Dios. Meditemos.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Señales.
La escritura y la historia de la raza humana está plagada de ejemplos de personas que han, en determinado momento, pedido una "señal". Y para Dios ésta situación no está fuera de control en absoluto. Dios como creador de esa excepcional máquina que es el ser humano la conoce a la perfección, por ello, sin que nos hubiésemos dado cuenta desde el principio de la creación respondió a nuestra inquietudes. Veamos.
No había creado Dios aún al hombre, y ya había respondido a lo que él sabía serían sus incógnitas. En Génesis 1:14, la biblia nos dice: "Dijo Dios: Haya lubreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de SEÑALES para las estaciones, para los días y años..." La palabra que Dios utilizó para decir: "señales" fue: "owth" cuyos significados son: señales, marcas, milagros o profecías. ¿Qué nos estaba diciendo entonces Dios? Dios estaba estableciendo su plan en los cielos, para qué, los hombres a los que él designara, los pudieran interpretar. ¿Por qué cree usted que Dios "prohibe" la astrología? ¿Por qué cree usted que Dios "permite" la astronomía? Dios prohibe la astrología porque es la forma humana de descubrir su plan; Dios permite la astronomía porque es la forma divina de conocer su plan, pero, sólo para personas que él autoriza. Nos explicamos. Los reyes de la tierra y de los imperios han querido conocer el estudio de las estrellas (astronomía), pero se han convertido en adivinos (astrología), pero eso a Dios no le agrada, por ello les envía un espíritu de confusión (el horóscopo por ejemplo). Pero los hombres que Dios autoriza sí se convierten en astrónomos y sí llegan a conocer sus planes, ¿para qué?, para que luego se los cuenten a su gente, a su pueblo. ¿Por qué Dios no castigó sino más bien premió a los "magos" que vieron al niño Jesús? Porque esos "magos" no eran de los que sacaban conejitos de un sombrero, sino eran llamados así en esos tiempos por ser astrónomos. ¿Y qué fue lo que vieron? "La estrella de Jesús" (Mateo 2:2). La palabra utilizada aquí para "estrella" es "aster", de la cuál deribamos "astros".
¿Cuál fue la "estrella" que vieron los reyes magos cuando nació Jesús? Fue "Arturus o Arturo", la estrella más brillante de la constelación "Alfa Centauro" que es la constelación solar más cercana y más parecida al Sistema Solar nuestro. Y que, en el año en que nació Jesús, estaba situada "exactamente" en el ombligo del signo zodiacal "virgo" que representa a una "virgen". Esto es, dándo la SEÑAL de que una virgen iba a tener un niño como lo describía Isaías en 7:14, casi 650 años antes de que sucediera. "Señales" hay, pero no para los hijos dle diablo sino para los hijos de Dios. Meditemos.
No había creado Dios aún al hombre, y ya había respondido a lo que él sabía serían sus incógnitas. En Génesis 1:14, la biblia nos dice: "Dijo Dios: Haya lubreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de SEÑALES para las estaciones, para los días y años..." La palabra que Dios utilizó para decir: "señales" fue: "owth" cuyos significados son: señales, marcas, milagros o profecías. ¿Qué nos estaba diciendo entonces Dios? Dios estaba estableciendo su plan en los cielos, para qué, los hombres a los que él designara, los pudieran interpretar. ¿Por qué cree usted que Dios "prohibe" la astrología? ¿Por qué cree usted que Dios "permite" la astronomía? Dios prohibe la astrología porque es la forma humana de descubrir su plan; Dios permite la astronomía porque es la forma divina de conocer su plan, pero, sólo para personas que él autoriza. Nos explicamos. Los reyes de la tierra y de los imperios han querido conocer el estudio de las estrellas (astronomía), pero se han convertido en adivinos (astrología), pero eso a Dios no le agrada, por ello les envía un espíritu de confusión (el horóscopo por ejemplo). Pero los hombres que Dios autoriza sí se convierten en astrónomos y sí llegan a conocer sus planes, ¿para qué?, para que luego se los cuenten a su gente, a su pueblo. ¿Por qué Dios no castigó sino más bien premió a los "magos" que vieron al niño Jesús? Porque esos "magos" no eran de los que sacaban conejitos de un sombrero, sino eran llamados así en esos tiempos por ser astrónomos. ¿Y qué fue lo que vieron? "La estrella de Jesús" (Mateo 2:2). La palabra utilizada aquí para "estrella" es "aster", de la cuál deribamos "astros".
¿Cuál fue la "estrella" que vieron los reyes magos cuando nació Jesús? Fue "Arturus o Arturo", la estrella más brillante de la constelación "Alfa Centauro" que es la constelación solar más cercana y más parecida al Sistema Solar nuestro. Y que, en el año en que nació Jesús, estaba situada "exactamente" en el ombligo del signo zodiacal "virgo" que representa a una "virgen". Esto es, dándo la SEÑAL de que una virgen iba a tener un niño como lo describía Isaías en 7:14, casi 650 años antes de que sucediera. "Señales" hay, pero no para los hijos dle diablo sino para los hijos de Dios. Meditemos.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Las promesas de Dios.
Inmediatamente después del Diluvio Universal, Dios le dice a Noé: "Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne CON AGUAS de diluvio, ni habrá más DILUVIO para destruir la tierra" (Génesis 9:11).
Si esa fue una promesa de Dios para con Noé, y Dios siempre cumple sus promesas entonces preguntamos ¿Por qué razón toda la gente habla de un fín del mundo? ¿Por qué cuando los cielos derraman grandes cantidades de agua, la gente teme otra tragedia de esa magnitud? La razón es muy sencilla. Lo que Dios prometió fue: No volver a destruir la tierra CON AGUA. Pero no prometió no volverla a destruir. En Isaías 66:15 y 16 leemos: "Porque he aquí Jehová vendrá CON FUEGO, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor. Porque Jehová juzgará CON FUEGO y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados". La "teoría" de los ecologistas de que la tierra se está calentando y que los mares se agrandarán e inundarán la tierra nuevamente ES FALSA. Primero, lo que Dios traerá inmediatamente no es el fin del mundo, lo que Dios traerá será un cambio de era, una nueva dispensación para el hombre. Esta nueva era o dispensación el Señor la denominó: El reino milenial de Cristo. Y segundo, las naciones serán juzgadas CON FUEGO no con agua. Miremos lo que nos dice Apocalipsis para el tiempo de los juicios a las naciones: "Id derramad sobre LA TIERRA las siete copas de la ira de Dios" (Apocalipsis 16:1). "Y el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado QUEMAR a los hombres con fuego" (Apocalipsis 16:8).
Lo que los ecologístas nos advierten de que la tierra se está calentando es "verdad". Lo que los ecologistas dicen que ese calentamiento derretirá los polos y la tierra se inundará es "mentira". La tierra será destruida por Dios, pero no ahora. Lo que ahora se acerca es la destrucción de una humanidad impía, una humanidad materialista, una humanidad egoísta, una humanidad idólatra de sí misma y de ídolos. Y cuando esa humanidad haya desaparecido de la faz de la tierra, entonces el Señor repoblará el mundo con gente que lo ame, que lo siga, que lo venere sólo a él, y donde él por supuesto, será el Rey. Meditemos.
Si esa fue una promesa de Dios para con Noé, y Dios siempre cumple sus promesas entonces preguntamos ¿Por qué razón toda la gente habla de un fín del mundo? ¿Por qué cuando los cielos derraman grandes cantidades de agua, la gente teme otra tragedia de esa magnitud? La razón es muy sencilla. Lo que Dios prometió fue: No volver a destruir la tierra CON AGUA. Pero no prometió no volverla a destruir. En Isaías 66:15 y 16 leemos: "Porque he aquí Jehová vendrá CON FUEGO, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor. Porque Jehová juzgará CON FUEGO y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados". La "teoría" de los ecologistas de que la tierra se está calentando y que los mares se agrandarán e inundarán la tierra nuevamente ES FALSA. Primero, lo que Dios traerá inmediatamente no es el fin del mundo, lo que Dios traerá será un cambio de era, una nueva dispensación para el hombre. Esta nueva era o dispensación el Señor la denominó: El reino milenial de Cristo. Y segundo, las naciones serán juzgadas CON FUEGO no con agua. Miremos lo que nos dice Apocalipsis para el tiempo de los juicios a las naciones: "Id derramad sobre LA TIERRA las siete copas de la ira de Dios" (Apocalipsis 16:1). "Y el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado QUEMAR a los hombres con fuego" (Apocalipsis 16:8).
Lo que los ecologístas nos advierten de que la tierra se está calentando es "verdad". Lo que los ecologistas dicen que ese calentamiento derretirá los polos y la tierra se inundará es "mentira". La tierra será destruida por Dios, pero no ahora. Lo que ahora se acerca es la destrucción de una humanidad impía, una humanidad materialista, una humanidad egoísta, una humanidad idólatra de sí misma y de ídolos. Y cuando esa humanidad haya desaparecido de la faz de la tierra, entonces el Señor repoblará el mundo con gente que lo ame, que lo siga, que lo venere sólo a él, y donde él por supuesto, será el Rey. Meditemos.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Por sus frutos los conoceréis.
"El arbol bueno da buenos frutos, pero el árbol malo da malos frutos; por sus frutos los conoceréis". Estas fueron palabras de advertencia que Jesús les dió a sus discípulos cuando iniciaba su ministerio (vea Mateo 7:17 y 20).
Cuando nosotros vemos en el principio de la escritura cómo Dios hizo una separación entre la simiente de la mujer y la simiente del diablo, vemos claramente que por sus frutos se conoce a la gente. Después de ser desterrado Caín por asesinar a su hermano Abel, vemos que de sus descendienes salen frutos malos: Caín tiene un hijo al cual llama Enoc, y construye una ciudad a la cuál le pone el nombre de Enoc (Génesis 4:17), éste como veremos ya es otro mal fruto de Enoc. Pues en los Salmos se nos dice que: "Los que confían en sus bienes y que confían en sus riquezas (los impíos que no tienen fe). Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, por eso dan sus nombres a sus tierras" (Salmo 49:6 y 11). Luego, Enoc tiene hijos entre quienes le nace uno llamado Lamec, éste es el primer hombre sobre la faz de la tierra que es bígamo. Y sabemos que la infidelidad desagrada a Dios. ¿Cuál fue el resultado de todos éstos pecados? Que fueron gentes que el Diluvio barrió. En otro sentido, y para no confundirnos, de la linea pía también existieron hombres con los nombres de éstos impíos, pero con otros frutos. De la descendencia de Set, nació un Enoc, pero de éste se dice que camino con Dios y fue arrebatado al cielo (Génesis 5:24). Más tarde nació uno llamado Lamec, de quien nacería Noé (Génesis 4:29), quien en el año del Diluvio, año en que murió Matusalén (se puede probar con las genealogías bíblicas) y cinco años después de la muerte de su padre Lamec, era el único hombre sobre la faz de la tierra que agradaba a Dios (Génesis 6:8).
"Si hubiéran sido de nosotros, no hubiéran salido de nosotros. Estos son anticristos, pues niegan que Jesús es el Cristo, y niegan al Padre". Estas fueron palabras de Juan el apóstol en su primera epístola en el capítulo 2 y versos 19 y 22. A los cristianos los reconocemos por sus frutos y porque permanecen entre nosotros, pero a los impíos se les reconoce porque niegan que Jesús sea el Cristo, niegan al Padre, y se apartan de nosotros. Meditemos.
Cuando nosotros vemos en el principio de la escritura cómo Dios hizo una separación entre la simiente de la mujer y la simiente del diablo, vemos claramente que por sus frutos se conoce a la gente. Después de ser desterrado Caín por asesinar a su hermano Abel, vemos que de sus descendienes salen frutos malos: Caín tiene un hijo al cual llama Enoc, y construye una ciudad a la cuál le pone el nombre de Enoc (Génesis 4:17), éste como veremos ya es otro mal fruto de Enoc. Pues en los Salmos se nos dice que: "Los que confían en sus bienes y que confían en sus riquezas (los impíos que no tienen fe). Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, por eso dan sus nombres a sus tierras" (Salmo 49:6 y 11). Luego, Enoc tiene hijos entre quienes le nace uno llamado Lamec, éste es el primer hombre sobre la faz de la tierra que es bígamo. Y sabemos que la infidelidad desagrada a Dios. ¿Cuál fue el resultado de todos éstos pecados? Que fueron gentes que el Diluvio barrió. En otro sentido, y para no confundirnos, de la linea pía también existieron hombres con los nombres de éstos impíos, pero con otros frutos. De la descendencia de Set, nació un Enoc, pero de éste se dice que camino con Dios y fue arrebatado al cielo (Génesis 5:24). Más tarde nació uno llamado Lamec, de quien nacería Noé (Génesis 4:29), quien en el año del Diluvio, año en que murió Matusalén (se puede probar con las genealogías bíblicas) y cinco años después de la muerte de su padre Lamec, era el único hombre sobre la faz de la tierra que agradaba a Dios (Génesis 6:8).
"Si hubiéran sido de nosotros, no hubiéran salido de nosotros. Estos son anticristos, pues niegan que Jesús es el Cristo, y niegan al Padre". Estas fueron palabras de Juan el apóstol en su primera epístola en el capítulo 2 y versos 19 y 22. A los cristianos los reconocemos por sus frutos y porque permanecen entre nosotros, pero a los impíos se les reconoce porque niegan que Jesús sea el Cristo, niegan al Padre, y se apartan de nosotros. Meditemos.
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