No hay medio de comunicación televisivo, escrito, o radial, que en éstos días deje por un lado el tema de: "Apocalipsis 2012". Ya sea por los geroglíficos de los Mayas; por lo que dejó escrito Nostradamus; o por lo que está inscrito en las pirámides egipcias, alguien toca todos los días el tema en algún medio de comuncación.
Apocalipsis, significa: "revelación". El apocalipsis bíblico, es ni más ni menos la revelación que Jesucristo le hizo al apóstol Juan en el año 95 de nuestra era en la isla de Patmos, que era en donde Juan estaba viviendo su exilio. Allí, dicen las escrituras que un ángel enviado de Dios, le explicó a Juan con todos sus detalles lo que acontecería al final de los tiempos, con el pueblo de Israel; con el mundo que no conoce a Dios; y, con su Iglesia. El ángel inició su exposición haciéndole ver a Juan el hecho de quién es Jesucristo (capítulo 1 y verso 8), y el poder que tiene (verso 18). Luego le expone que la visión que tendrá incluye lo que ya había pasado cuatro mil años antes de Juan; lo que estaba pasando en sus días; y, lo que pasaría cientos y miles de años después de él (verso 19). Para luego exponerle cómo han sucedido y cómo han de suceder (capítulo 2 y 3).
Dicho mensaje no solamente era literal sino también espiritual. Todo aquél que se crea un seguidor de Jesucristo, tendrá que vivir durante su caminata el mensaje o la revelación de Jesucristo a las 7 iglesias. Tendrá obras y arduos trabajos como la iglesia de Efeso; pero también tendrá cárceles como la iglesia de Esmirna. Tendrá qué demostrar su fe como la iglesia de Pérgamo; pero tendrá que ser servicial y paciente como la iglesia de Tiatira. Tendrá que vigilar como la iglesia de Sardis; y tendrá puertas abiertas como la iglesia de Filadelfia; pero no podrá ser tibio nunca como le advierten a la iglesia de Laodicea. Meditemos.
Ensancha el sitio de tu tienda... no seas escasa. Toda la gloria y la honra sean para el Señor
miércoles, 8 de febrero de 2012
martes, 7 de febrero de 2012
En el día del bien goza del bien, pero...
La vida del hombre actualmente está, en latinoamérica, alrdedor de los 70 años en promedio. Creemos que por la misericordia de Dios, la gran mayoría de esos años son buenos, o al menos no tan malos como para muchas personas alrededor del mundo, especialmente como en el continente africano.
Dijo Salomón en Eclesiastés capítulo 7 y verso 14: "En el día del bien GOZA del bien; pero en el día de la ADVERSIDAD considera". ¿Qué significan esas palabras? Desde nuestro punto de vista y debido a las experiencias que el Señor en su sólo potestad nos ha permitido pasar, creemos lo siguiente: Muchos son los días buenos que Dios nos regala con vida, salud, una familia, un trabajo estable, la bendición de tener todos los días casi todo lo que necesitamos, y en ocasiones hasta algún capricho o gustito. Y él desea que gocemos de eso sin ningún desacomodo, pero, que eso no implique que si alguien a la par nuestra está en penas, en limitaciones, en escasecez, nos hagamos de la vista gorda. El Señor quiere que así como él nos extiende su mano preciosa, protectora, y dadivosa cada día, que nosotros hagamos (en la medida de nuestras posibilidades) lo mismo con esas personas.
Hoy no tocaremos el tema, pero desde esta ventana hemos expuesto el PECADO que se comete al llevar dinero a la congregación, cuando en la familia hay necesidades, Jesús mismo lo expuso. NO estamos diciendo que no se comparta dinero, lo que decimos es que PRIMERO se cubren las NECESIDADES de la familia, y LUEGO las de la congregación. Por eso es que Dios NO quería templos, sino casas en donde se le adorara. Meditemos.
Dijo Salomón en Eclesiastés capítulo 7 y verso 14: "En el día del bien GOZA del bien; pero en el día de la ADVERSIDAD considera". ¿Qué significan esas palabras? Desde nuestro punto de vista y debido a las experiencias que el Señor en su sólo potestad nos ha permitido pasar, creemos lo siguiente: Muchos son los días buenos que Dios nos regala con vida, salud, una familia, un trabajo estable, la bendición de tener todos los días casi todo lo que necesitamos, y en ocasiones hasta algún capricho o gustito. Y él desea que gocemos de eso sin ningún desacomodo, pero, que eso no implique que si alguien a la par nuestra está en penas, en limitaciones, en escasecez, nos hagamos de la vista gorda. El Señor quiere que así como él nos extiende su mano preciosa, protectora, y dadivosa cada día, que nosotros hagamos (en la medida de nuestras posibilidades) lo mismo con esas personas.
Hoy no tocaremos el tema, pero desde esta ventana hemos expuesto el PECADO que se comete al llevar dinero a la congregación, cuando en la familia hay necesidades, Jesús mismo lo expuso. NO estamos diciendo que no se comparta dinero, lo que decimos es que PRIMERO se cubren las NECESIDADES de la familia, y LUEGO las de la congregación. Por eso es que Dios NO quería templos, sino casas en donde se le adorara. Meditemos.
lunes, 6 de febrero de 2012
¿Manual de supervivencia o la escala del dolor?
Lo hemos dicho una y mil veces desde ésta pequeña ventana al mundo: "A NADIE NOS GUSTA SUFRIR... pero TODOS tarde o temprano sufrimos". ¿Entonces, qué hacer? Cuando Jesucristo habló a sus discípulos y a nosotros por medio de ellos dijo: "El que quiera seguirme, tome su cruz, y entonces sígame" (Mateo 16:24).
La cruz, pesa; la cruz, lastima el hombro; la cruz, es un estorbo para poder caminar, pero TODOS los que siguimos a Jesús llevamos una, el que diga que no, o es un necio o no se ha dado cuenta que la lleva encima. Hace muchos años, cuando éramos jóvenes un primo nos dijo éstas sabias palabras: "Para el pobre la cruz es de madera, y para el rico es de oro, pero todos llevamos la cruz". CIERTISIMO. NADIE entrará al cielo si en su hombro no está la marca de cargar la cruz. La marca de ese peso, esa herida en el hombro, ese estorbo que llevamos toda la vida, es el pasaporte para entrar al cielo. Porque llevar la cruz significará que ACEPTAMOS seguir a Jesús. En un libro que se llama: "Manual para la supervivencia del ejecutivo", está una escala de valores para los sufrimientos, está probado que quien llega a 400 puntos en el término de 365 días, SEGURO tiene un paro cardíaco.
La escala es la siguiente:
100 puntos si................ Muere su cónyuge.
73 puntos si................ Sufre divorcio.
65 puntos si................ Se separa del cónyuge.
63 puntos si................ Muere un hijo o familiar cercano.
63 puntos si................ Va a la cárcel.
53 puntos si................ Tiene una pérdida personal importante.
50 puntos si................ Se casa.
47 puntos si................ Pierde el empleo.
45 puntos si................ Tiene una reconciliación marital.
45 puntos si................ Se jubila.
44 puntos si................ Existe enfermedad en usted o algún familiar cercano.
40 puntos si................ Hay un embarazo en el hogar.
39 puntos si................ Tiene problemas sexuales.
39 puntos si................ Hay un aumento en la familia por cualquier motivo.
38 puntos si................ Hay alteración económica positiva o negativa en casa.
37 puntos si................ Muere un amigo íntimo o de la infancia.
El apóstol Pablo sumó más de una vez 400 puntos, sin embargo no tuvo paros cardíacos... porque llevaba la cruz. Ahora bien, ésta escala no se puso para que nos COMPADEZCAMOS de nosotros mismos o hagamos competencia de ver quién sufre o sufrió más. El motivo de la misma es para que nos demos cuenta personal e íntimamente de COMO NOS CUIDA DIOS y de DONDE nos ha librado. Meditemos.
La cruz, pesa; la cruz, lastima el hombro; la cruz, es un estorbo para poder caminar, pero TODOS los que siguimos a Jesús llevamos una, el que diga que no, o es un necio o no se ha dado cuenta que la lleva encima. Hace muchos años, cuando éramos jóvenes un primo nos dijo éstas sabias palabras: "Para el pobre la cruz es de madera, y para el rico es de oro, pero todos llevamos la cruz". CIERTISIMO. NADIE entrará al cielo si en su hombro no está la marca de cargar la cruz. La marca de ese peso, esa herida en el hombro, ese estorbo que llevamos toda la vida, es el pasaporte para entrar al cielo. Porque llevar la cruz significará que ACEPTAMOS seguir a Jesús. En un libro que se llama: "Manual para la supervivencia del ejecutivo", está una escala de valores para los sufrimientos, está probado que quien llega a 400 puntos en el término de 365 días, SEGURO tiene un paro cardíaco.
La escala es la siguiente:
100 puntos si................ Muere su cónyuge.
73 puntos si................ Sufre divorcio.
65 puntos si................ Se separa del cónyuge.
63 puntos si................ Muere un hijo o familiar cercano.
63 puntos si................ Va a la cárcel.
53 puntos si................ Tiene una pérdida personal importante.
50 puntos si................ Se casa.
47 puntos si................ Pierde el empleo.
45 puntos si................ Tiene una reconciliación marital.
45 puntos si................ Se jubila.
44 puntos si................ Existe enfermedad en usted o algún familiar cercano.
40 puntos si................ Hay un embarazo en el hogar.
39 puntos si................ Tiene problemas sexuales.
39 puntos si................ Hay un aumento en la familia por cualquier motivo.
38 puntos si................ Hay alteración económica positiva o negativa en casa.
37 puntos si................ Muere un amigo íntimo o de la infancia.
El apóstol Pablo sumó más de una vez 400 puntos, sin embargo no tuvo paros cardíacos... porque llevaba la cruz. Ahora bien, ésta escala no se puso para que nos COMPADEZCAMOS de nosotros mismos o hagamos competencia de ver quién sufre o sufrió más. El motivo de la misma es para que nos demos cuenta personal e íntimamente de COMO NOS CUIDA DIOS y de DONDE nos ha librado. Meditemos.
domingo, 5 de febrero de 2012
¿Por qué oramos por otros?
Pablo enseña a los creyentes de Roma que intercedan por otros, especialmente por los que están enfermos, pues Jesucristo intercede por nosotros siempre. Jesucristo nos da el ejemplo de lo que quiere que nosotros hagamos, él es nuestro guía.
Cuando uno ora por otras personas, uno se va sintiendo parte de su problema, o sea, lo va comprendiendo mejor. En ocasiones uno ora por personas que están pasando por los mismos caminos que a uno ya le tocaron pasar. Nadie mejor que alguien que ya haya pasado ese camino para aliviar la pena de otro. El pastor y escritor Charles R. Swindoll en su libro "Desafío a servir", nos dice: "Muchas personas están sufriendo, pero no sienten la libertad para decirlo hasta que voluntariamente nos acercamos a ellas para escucharlas". La pena, la escasez, la limitación económica, la necesidad nos dan verguenza, esa verguenza no nos permite hablar con cualquier persona, pues el prejuicio de que pensarán que no estamos haciendo la lucha suficiente,o, de que estamos en ésta situación por nuestra sola y absoluta culpa, sobrepasa el valor de poder abrir nuestro corazón. Pero, cuando una persona a estado orando por otra, y se acerca para decírselo, la persona en angustia abre su corazón sabiendo que va a recibir ayuda y no burlas o menosprecios.
Hoy, es alguien cercano o lejano a nosotros el que está en penas, pero, y ¿si mañana fueras nosotros? Acaso no nos gustaría que alguien se acercara y nos dijera: "Estoy orando por tí, y el Señor me dijo..." ¡Ah, qué alivio! el saber, por medio de alguien a quien sí vemos, que alguien a quien no vemos pero que él sí nos mira a nosotros... ESTA PENDIENTE DE NOSOTROS. Meditemos.
Cuando uno ora por otras personas, uno se va sintiendo parte de su problema, o sea, lo va comprendiendo mejor. En ocasiones uno ora por personas que están pasando por los mismos caminos que a uno ya le tocaron pasar. Nadie mejor que alguien que ya haya pasado ese camino para aliviar la pena de otro. El pastor y escritor Charles R. Swindoll en su libro "Desafío a servir", nos dice: "Muchas personas están sufriendo, pero no sienten la libertad para decirlo hasta que voluntariamente nos acercamos a ellas para escucharlas". La pena, la escasez, la limitación económica, la necesidad nos dan verguenza, esa verguenza no nos permite hablar con cualquier persona, pues el prejuicio de que pensarán que no estamos haciendo la lucha suficiente,o, de que estamos en ésta situación por nuestra sola y absoluta culpa, sobrepasa el valor de poder abrir nuestro corazón. Pero, cuando una persona a estado orando por otra, y se acerca para decírselo, la persona en angustia abre su corazón sabiendo que va a recibir ayuda y no burlas o menosprecios.
Hoy, es alguien cercano o lejano a nosotros el que está en penas, pero, y ¿si mañana fueras nosotros? Acaso no nos gustaría que alguien se acercara y nos dijera: "Estoy orando por tí, y el Señor me dijo..." ¡Ah, qué alivio! el saber, por medio de alguien a quien sí vemos, que alguien a quien no vemos pero que él sí nos mira a nosotros... ESTA PENDIENTE DE NOSOTROS. Meditemos.
viernes, 3 de febrero de 2012
Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
En el mundo dicen: "Todo lo que se siembra, se cosecha". Eso quiere decir que un árbol de manzanas nuna le dará peras; que un árbol de limones nunca le dará piñas. La semilla que uno siembra, germina y da su fruto. En lo espiritual también es así.
Hace casi 35 años nos venimos a vivir a una montañas muy lindas de Guatemala, cuando lo hicimos la opinión de todos era que estábamos locos, cómo nos veníamos a vivir con niños recién destetados a un lugar que parecía un potrero, rodeado de vacas, caballos, gallinas, cerdos, etc. de lo que en ese entonces eran fincas aledañas. Así de rústica era la colonia que vivíamos apenas 10 o 12 familias, entre ellas sólo dos éramos creyentes. Las reuniones de la asociación para protegernos eran de cinco miembros, y en una de las reuniones un vecino quien era muy religioso se levantó y dijo: "tenemos que controlar a los cristianos, porque si no dentro de poco toda la colonia estará llena de ALELUYAS haciendo bulla por todos lados". Esa persona nunca supo ni lo sabrá que estábamos reunidos en un garage que servía de templo los domingos; que él estaba sentado en una silla comprada por aleluyas; que la mesa en donde comimos la servimos aleluyas; y hoy, que a él le dió un derrame y está casi paralizado, no habla, y no puede valerse por símismo, somos los aleluyas los que oramos e intercedemos por él, los de su religión ni se acercan a su casa.
Todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará. Esta conclusión está en el libro de Gálatas en el capítulo 6 y verso 7, pero, la premisa de ese verso dice: "No os engañéis, Dios no puede ser BURLADO". La palabra griega para BURLADO es "mukterizo" que significa: No se ría de...; no se mofe de...; no sea burlezco con...DIOS, en éste caso. Lo que sembramos eso también cosecharemos. Meditemos.
Hace casi 35 años nos venimos a vivir a una montañas muy lindas de Guatemala, cuando lo hicimos la opinión de todos era que estábamos locos, cómo nos veníamos a vivir con niños recién destetados a un lugar que parecía un potrero, rodeado de vacas, caballos, gallinas, cerdos, etc. de lo que en ese entonces eran fincas aledañas. Así de rústica era la colonia que vivíamos apenas 10 o 12 familias, entre ellas sólo dos éramos creyentes. Las reuniones de la asociación para protegernos eran de cinco miembros, y en una de las reuniones un vecino quien era muy religioso se levantó y dijo: "tenemos que controlar a los cristianos, porque si no dentro de poco toda la colonia estará llena de ALELUYAS haciendo bulla por todos lados". Esa persona nunca supo ni lo sabrá que estábamos reunidos en un garage que servía de templo los domingos; que él estaba sentado en una silla comprada por aleluyas; que la mesa en donde comimos la servimos aleluyas; y hoy, que a él le dió un derrame y está casi paralizado, no habla, y no puede valerse por símismo, somos los aleluyas los que oramos e intercedemos por él, los de su religión ni se acercan a su casa.
Todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará. Esta conclusión está en el libro de Gálatas en el capítulo 6 y verso 7, pero, la premisa de ese verso dice: "No os engañéis, Dios no puede ser BURLADO". La palabra griega para BURLADO es "mukterizo" que significa: No se ría de...; no se mofe de...; no sea burlezco con...DIOS, en éste caso. Lo que sembramos eso también cosecharemos. Meditemos.
jueves, 2 de febrero de 2012
Y a la medianoche, el ángel de la muerte fue enviado.
Egipto había sido castigado con 9 de las 10 plagas profetizadas por Moisés a Faraón, si éste, no dejaba ir al pueblo de Israel a adorar a Jehová al desierto. El Faraón, incrédulo y duro, después de haber visto el poder de Dios, se niega dejar ir al pueblo de Dios. Entonces la última plaga llega: El ángel de la muerte es enviado por Dios a la medianoche (Exodo 12:29).
Lo invitados a hacernos una pregunta: ¿Si el ángel de la muerte hubiese sido enviado ésta medianoche a nuestra casa, nos hubiésemos salvado? Los israelitas se salvaron porque Dios le había dicho que pusieran sobre los dinteles de sus casas, sangre de cordero rociada con un hisopo(vea Exodo 12:21-22). Hoy, la sangre que tenemos que tener en el dintel de nuestros corazones es la del Cordero precioso que fue, es, y será Jesucristo. Hoy, muchos en el mundo y en la congregación estamos viendo el poder de Dios alrededor nuestro, pero, al igual que Faraón, endurecemos el corazón con nuestro mejor y más delicioso pecado, eso, es el estorbo un corazón endurecido. Al igual que sucedió hace casi cuatro mil quinientos años aproximadamente, un día de éstos el ángel de la muerte será enviado a nuestras casas. ¿Nos salvaremos?
Creer en Jesucristo, hacer una confesión de fe por él, es tan fácil que parece que no sucederá nada. Pero María, la madre del hombre la hizo (dijo: Mi Dios y salvador); los discípulos la hicieron (Señor, a quién iremos, si sólo tú tienes palabras de salvación); Pablo la hizo (Señor mío, y Dios mío); nosotros también tendremos que hacerla. Esa confesión, es la sangre del Cordero sobre el dintel de nuestros corazones. Meditemos.
Lo invitados a hacernos una pregunta: ¿Si el ángel de la muerte hubiese sido enviado ésta medianoche a nuestra casa, nos hubiésemos salvado? Los israelitas se salvaron porque Dios le había dicho que pusieran sobre los dinteles de sus casas, sangre de cordero rociada con un hisopo(vea Exodo 12:21-22). Hoy, la sangre que tenemos que tener en el dintel de nuestros corazones es la del Cordero precioso que fue, es, y será Jesucristo. Hoy, muchos en el mundo y en la congregación estamos viendo el poder de Dios alrededor nuestro, pero, al igual que Faraón, endurecemos el corazón con nuestro mejor y más delicioso pecado, eso, es el estorbo un corazón endurecido. Al igual que sucedió hace casi cuatro mil quinientos años aproximadamente, un día de éstos el ángel de la muerte será enviado a nuestras casas. ¿Nos salvaremos?
Creer en Jesucristo, hacer una confesión de fe por él, es tan fácil que parece que no sucederá nada. Pero María, la madre del hombre la hizo (dijo: Mi Dios y salvador); los discípulos la hicieron (Señor, a quién iremos, si sólo tú tienes palabras de salvación); Pablo la hizo (Señor mío, y Dios mío); nosotros también tendremos que hacerla. Esa confesión, es la sangre del Cordero sobre el dintel de nuestros corazones. Meditemos.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Vanidad y aflicción de espíritu.
Hemos predicado de esto en el pasado, pero creemos que nuevamente es la hora de tocar el tema. El hombre se desvela pensando en el mañana y madruga pensando en el hoy, y todo para qué, para que quien venga tras de sí tenga una vida más placentera que la que uno tuvo.
Si esa persona se da cuenta hoy o no, si se dará cuenta mañana o no de esa lucha, no lo sabemos. El hombre más sabio que ha existido después de Jesucristo, Salomón, escribió en Eclesiastés: "Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu" (1:14). ¿Para qué se afana el hombre? Todos, especialmente en el medio latino, nos desvelamos por nuestras familias; en lugares como los Estados Unidos Americanos y Europa, la gente se desvela por y para sí misma. Pero sea lo uno o sea lo otro, dice Salomón que todo es vanidad y aflicción de espíritu. Si no se tiene porque ¿cómo han de llenarse las necesidades?; y si se tiene demasiado ¿cómo librarse de los que quieren a la fuerza o con astucia, lo que tanto nos ha costado? Como vemos, tanto lo uno como lo otro son vanidad y aflicción de espíritu.
No os angustiés por nada dijo Jesucristo ¿acaso mi Padre que está en los cielos no cuida aún de las flores del campo y de los animalitos? Fe, es vivir por lo que no vemos, no por lo que vemos. El creyente, teniendo o no teniendo recursos, tiene forzosamente, que vivir por fe ¿cómo seremos testimonios si no es así? Meditemos.
Si esa persona se da cuenta hoy o no, si se dará cuenta mañana o no de esa lucha, no lo sabemos. El hombre más sabio que ha existido después de Jesucristo, Salomón, escribió en Eclesiastés: "Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu" (1:14). ¿Para qué se afana el hombre? Todos, especialmente en el medio latino, nos desvelamos por nuestras familias; en lugares como los Estados Unidos Americanos y Europa, la gente se desvela por y para sí misma. Pero sea lo uno o sea lo otro, dice Salomón que todo es vanidad y aflicción de espíritu. Si no se tiene porque ¿cómo han de llenarse las necesidades?; y si se tiene demasiado ¿cómo librarse de los que quieren a la fuerza o con astucia, lo que tanto nos ha costado? Como vemos, tanto lo uno como lo otro son vanidad y aflicción de espíritu.
No os angustiés por nada dijo Jesucristo ¿acaso mi Padre que está en los cielos no cuida aún de las flores del campo y de los animalitos? Fe, es vivir por lo que no vemos, no por lo que vemos. El creyente, teniendo o no teniendo recursos, tiene forzosamente, que vivir por fe ¿cómo seremos testimonios si no es así? Meditemos.
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